La Plaza de Santa María donde podemos destacar: la Iglesia Concatedral de Santa María (ss.XV-XVI, de estilo románico de transición al gótico. En su interior encontramos un retablo en madera de cedro sin policromar; el Palacio de Carvajal (ss.XV-XVI) que actualmente alberga el Patronato de Turismo y Artesanía de Cáceres; el Palacio Episcopal, su parte más antigua data del siglo XIII y la más moderna del siglo XVII; el Palacio de Mayoralgo tiene una fachada de 1537, y un magnífico patio mudéjar del s. XIV; la Casa de Hernando de Ovando, el Palacio de Diputación Provincial y el Palacio de los Golfines de Abajo que presenta elementos típicos de la casa-fortaleza gótica del s.XV.
La Plaza de San Jorge, dedicada al patrón de la ciudad, en la que se levantó la Iglesia de San Francisco Javier y el Convento de la Compañía de Jesús, ambos de estilo barroco.
Pero no sólo existían este tipo de familias nobles, diversas minorías dejaron su propia huella, ejemplo de ello es el Barrio Judío intramuros también llamado “Judería Vieja”. También los mudéjares dejaron muestras de su paso, como la “Casa Mudéjar” del s. XIV.
En el siglo XVIII encontramos las últimas construcciones intramuros, entre las que destaca la remodelación del Arco de la Estrella por Manuel de Larra Churriguera. Está considerado como la puerta más importante de la ciudad, ya que fue el lugar elegido por la Reina Católica para jurar los Fueros y privilegios en 1477.
En la ciudad extramuros podemos ver palacios e iglesias, como la de Santiago, San Juan, el Palacio de Godoy, el de los Duques de Abrantes, el de la Isla, el Convento de Santa Clara y el Complejo Cultural San Francisco, que se levanta sobre un antiguo monasterio franciscano. Y dominando la ciudad encontramos el Santuario de Nuestra Señora de la Montaña, declarada patrona de la Villa en 1668. La vista de la ciudad desde aquí es magnífica.
En la parte alta de la ciudad, encontramos la Plaza de San Mateo que toma su nombre de la Iglesia de San Mateo edificada sobre restos de la antigua mezquita árabe; el Palacio de las Cigüeñas único al que se permitió conservar la torre completa, sin que sufriera el desmochamiento ordenado por Isabel la Católica; el Palacio de las Veletas, edificado en el s. XVI, que conserva en su interior un espléndido aljibe árabe y alberga el Museo Arqueológico Provincial; el Convento de San Pablo, de estilo gótico del s. XV; la Casa del Sol, ejemplo de casa-fortaleza del s. XV; la Torre y Casa de los Sande, góticas del s. XIV, reformadas en el s. XV y el Palacio de los Golfines de Arriba construido en el s. XV como casa fuerte con torres en sus esquinas.